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Las siete comunidades más desconocidas de España

Redacción

¿¿¿Are you from Spain??? ¡¡¡I love Spain!!!, I´ve been in…

Si hablas con una persona extranjera sobre los rincones más bonitos de España, o incluso con gente española, seguramente mencionarán nombres de regiones y ciudades que nos son de sobra conocidos. Cataluña, Madrid, Andalucía, Islas Canarias, Comunidad Valenciana, Galicia, Islas Baleares…

No queremos robarle importancia a estos preciosos destinos, pero más allá de estos destinos “mainstream“, existen una serie de comunidades más desconocidas para el gran público, pero con el mismo o más encanto para visitar. Y ya no solo para la gente extranjera, si no para los mismos españoles.

 

1. Cantabria

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Si eres una persona que disfruta de la naturaleza, Cantabria tiene todo para ti. El plan de montaña por excelencia es coger el teleférico de Fuente Fé, en el corazón de los Picos de Europa, que salva un desnivel de 750 metros, situando al viajero en los 1.850 metros de altitud en tan solo 3 minutos y 40 segundos. Una vez arriba, puedes seguir rutapor los Picos de Europa comerte un rico cocido si lo prefieres.

La vista es de esas que te cortan la respiración, como en el atardecer de la playa de La Arnia, de las más desconocidas de Cantabria, con poca gente y un atardecer impresionante. Después de un bañito en un entorno salvaje, encontrarás lugares ideales para tomarte unas cañas con rabas o sentarte tranquilamente y pedir un buen pescado.

 

2. Navarra

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Además de los sanfermines, que ponen a Pamplona en el mapa durante una semana al año, Navarra posee una serie de maravillas para visitar, con grandes contrastes y para todos los públicos. En cuanto a naturaleza, por ejemplo encontramos al norte navarro la Selva de Irati, el segundo robledal más grande de Europa, o ejemplos de todo lo contrario, como el paisaje semidesértico de Las Bardenas Reales.

En cuanto a la gastronomía,te recomendamos que disfrutes de un plato de cogollos de Tudela o de pimientos de Lodosa, y de postre una cuajada del Valle del Ulzama o buen pedazo de queso del Valle del Roncal, todo ello regado con un buen vino fresquito.

 

3. La Rioja

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Más allá del archiconocido vino riojano o la última moda de realizar despedidas de solteros en Logroño, La Rioja es mucho más. Maravillas naturales como la Sierra de Cameros, las pozas de Arnedillo, o el parque de paleoaventura El Barranco Perdido en Enciso, donde podrás ver auténticas huellas de dinosaurios en un gran estado de conservación, son cosas que no deberías perderte si visitas La Rioja.

Aunque si eres más de fiestas populares, anímate y pásate por La fiesta de las Vueltas de Nájera en junio o los sanmateos en septiembre en Logroño. Ciudad esta, Logroño, en la que la calle Laurel es parada obligatoria para irte de pinchos y vinos. De La Rioja no te vayas tampoco sin probar su plato más conocido, las patatas a la riojana, aunque las chuletillas de cordero asadas al sarmiento tampoco tienen desperdicio si eres más de carne.

 

4. Aragón

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En Aragón, no dejes de visitar el Valle de Ordesa, y en general los Pirineos aragoneses. En cuanto a monumentos los hay de gran interés como el Castillo de Loarre o algunos monasterios impresionantes como el de Rueda o el Monasterio de Piedra en el que el monasterio es lo de menos. Si quieres viajar en el tiempo, hay un par de joyas que recuerdan distintos tiempos. Belchite que se encuentra al borde de una estepa y por la otra punta Tarazona es una ciudad monumental con mucho por descubrir.

En cuanto a la comida, no dejes de probar las anguilas en salsa, el bacalao con ajoarriero, la crema de borrajas o si eres más de carne, el ternasco de Aragón, en sus diferentes modalidades en sus diferentes modalidades: asado, con huevos y espárragos, jarretes con setas, al horno con patatas a lo pobre, etcétera.

 

5. Extremadura

Badajoz, por su historia, además de por su gran ambiente, es un lugar de gran interés. Imperio romano, mundo árabe, luchas napoleonicas, inglesas, portuguesas… La Alcazaba, la fortificación musulmana de la ciudad, es algo imperdible para el visitante. Fuera de Badajoz, no debes irte sin ver el Monasterio de Yuste, en Coacos de Yuste o el Valle del Jerte, también al norte extremeño, donde el florecimiento de los cerezos es un verdadero espectáculo.
Puede que sea de las comunidades más desconocidas, pero su comida ha siempre traspasado sus fronteras. En lo referente a la gastronomía, el producto típico es el jamón ibérico de la dehesa, aunque quesos y aceites no tienen nada que envidiarle. Por ejemplo el queso de la Serena, el queso de los Ibores o el aceite de Gata-Hurdes o el aceite de Monterrubio.
6. Murcia

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Que sí, que ya sabemos que clavas el “Acho, pijo, huevo“, pero la Región de Murcia es una de las comunidades autónomas desconocidas para ti . Si puedes coger un coche, visita Calblanque, un parque natural con unas varias playas vírgenes protegidas. Visita la Sierra de Moratalla, o las cuatro calas de Águila, donde se realiza también el Carnaval de Águilas. Otra de las fiestas más dignas de visitar son los Moros y Cristianos de Cartagena.

Si por el contrario eres más de comer y beber, deberías conocer el paparajote, que es un postre exquisito. Si tienes tiempo y te gusta la fiesta, deberías estar en la región justo después de Semana Santa, cuando se realiza el Bando de la Huerta o el Entierro de la Sardina, a finales de abril.  Y por supuesto, no te vayas sin haber visitado la Plaza de las Flores de la ciudad de Murcia, donde podrás tomarte un buen aperitivo con una caña fresquita.

 

7. Ceuta y Melilla

Ya sabemos que no se las puede considerar dentro de las comunidades más desconocidas, y aunque a veces no lo parezca, sí, forman parte de España, aunque siempre que se habla de ellas en los medios se haga a saltos. Estas dos ciudades autónomas sí que son las más desconocidas de nuestro país.

En Ceuta tienes que visitar el Conjunto monumental de las Murallas Reales, la Catedral de Nuestra Señora de África, y los Baños Reales. En cuanto a las maravillas naturales, tienes que bañarte en la Playa de la Ribera, la Playa de “El Desnarigao” o la Playa de San Amaro, una cala de arena y grava, aguas tranquilas y no muy llena normalmente. Pero no te olvides de la multicultiral gastronomía de Ceuta: prueba los boquerones en vinagre de Santa Helena o los caracoles al estilo ceutí.

 

Anímate a visitar Melilla, por sus paisajes, su comida y por su arte. Si te gusta descubrir la historia a tu paso, la zona que no debes perderte es la Ciudadela por donde pasaron fenicios, romanos, vándalos y bizantinos. Lo que sí que no debes dejar pasar es la oportunidad de probar un buen arroz al horno o un plato de coquina, marisco de la zona. Dentro de la vida cultural, en Melilla se encuentran más de 900 obras modernistas, siendo el segundo lugar con más patrimonio de este estilo en España, después de Cataluña.

 

BONUS: 7+1. Portugal lisboa

 

Tan cerca, pero tan lejos. Creemos que la conocemos, pero no sabemos casi nada sobre ella. “Tráeme unas toallas cuando vuelvas” o “Para que  voy a ir si es exactamente igual que España” son algunas de las frases estrella cuando se la menciona. Y aunque no lo creas, las toallas de nuestra vecina Portugal no son para tanto, pero sí sus ciudades y paisajes.

En Lisboa Santos Populares y el Bairro Alto son lugares indispensables. Más allá de la capital, nos encotramos Oporto y Coimbra que no tienen nada que envidiar a Lisboa. En Oporto la comida típica es la Francesinha. Coimbra es una ciudad de estudiantes todo el año, y en mayo es lugar de festivales y eventos más que recomendables.  Aunque si buscas destinos más alejados de las grandes urbes, hay lugares naturales como Sintra, Sesimbra y la costa de Alentejo, donde la comida es  genial.
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